La transición hacia un mundo laboral digital en Italia sigue en una fase inicial. La pandemia puso en evidencia esa realidad y amplió la distancia respecto a otros países, al mismo tiempo que dejó al descubierto las dificultades para adoptar soluciones innovadoras con la rapidez necesaria.
Una investigación realizada por Kelly Services Italia en 2022 sobre digitalización confirma ese retraso: 1 italiano de cada 3 sigue apoyándose todavía en un trabajo analógico. Mientras tanto, las nuevas generaciones de emprendedores, mucho más orientadas a lo digital, ya imaginan la incorporación de e-manager en un futuro cercano. La diferencia entre ambas visiones refleja con claridad el gap generacional entre el tejido empresarial actual y el que está por venir.
Los datos del estudio muestran además que solo el 37% de la muestra se declara experta en competencias digitales, mientras que el 53% afirma contar con un nivel medio. Esto se relaciona con el hecho de que apenas el 23% de los ocupados utiliza mucho la tecnología en el trabajo. En Europa, Italia ocupa el 21.º puesto del índice DESI, que mide el grado de digitalización de un país. El panorama, por tanto, no resulta especialmente alentador desde la perspectiva del crecimiento económico y tecnológico, y queda muy lejos del de los países bálticos, considerados referentes en este ámbito.
La principal enseñanza de estos resultados es que, en el mercado laboral, la experiencia práctica sigue siendo valiosa, pero en materia de digitalización la formación adquiere un peso aún mayor. El entorno digital cambia con rapidez y exige un programa de aprendizaje continuo que permita seguir el ritmo de las innovaciones y ganar dominio real sobre herramientas, procesos y lenguajes tecnológicos.
Una vía útil para cerrar estas carencias formativas es la colaboración entre escuelas, universidades, entidades de formación y empresas. La formación tecnológica y digital se percibe cada vez más como un factor decisivo a la hora de elegir un empleo, solo por detrás del salario. Ya no basta con una preparación estándar: se busca un recorrido personalizado que permita adquirir competencias ajustadas a las necesidades de cada persona y a las demandas concretas del mercado.
En ese contexto se entiende mejor por qué las nuevas generaciones hablan de e-manager. El directivo del futuro no solo deberá dominar las competencias digitales, sino también contar con habilidades de comunicación, capacidad de liderazgo, perfil de motivador y, sobre todo, una marcada actitud ante el cambio. Cuanto mayor sea el nivel de digitalización en una organización, más importantes resultarán las capacidades para comunicar, coordinar y generar sinergias entre las personas.
El cambio, sin embargo, no depende únicamente de las empresas o de los responsables de recursos humanos. También las personas deben implicarse de forma activa en la transición digital, apostando por cursos de formación y manteniendo una actitud abierta, flexible y proactiva ante las transformaciones tecnológicas.
Crescere in Digitale
Crescere in Digitale es un proyecto formativo desarrollado por Unioncamere en colaboración con Google y promovido por ANPAL, con cargo a los recursos del programa nacional “Iniziativa Occupazione Giovani”. Su objetivo es impulsar un itinerario integrado por laboratorios y prácticas orientado a la adquisición de competencias digitales, la formación para las empresas y la empleabilidad de los jóvenes.
El requisito esencial para participar es estar inscrito en Garanzia Giovani. A partir de ahí, el itinerario continúa con un curso gratuito de 50 horas impartido por profesores, especialistas en web y digital marketers. Después, los perfiles más prometedores pasan a actividades de laboratorio y orientación, pensadas para profundizar en sus habilidades y acercarlos a situaciones reales de trabajo.
El último paso consiste en la incorporación al mundo laboral mediante prácticas extracurriculares de 6 meses, con una compensación de 500 euros al mes financiada gracias al fondo de Garanzia Giovani. De este modo, el programa no se limita a la formación teórica, sino que conecta el aprendizaje con una experiencia práctica que facilita la inserción profesional.
Qué pueden obtener las empresas
Para las compañías, el proyecto abre la posibilidad de iniciar un proceso de mejora de su presencia online y, al mismo tiempo, acompañar a un becario en su crecimiento digital. Las empresas pueden actuar como entidades de acogida de las prácticas previstas en el itinerario formativo, sin costes, ya que la iniciativa está financiada íntegramente por Garanzia Giovani.
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